divendres, 24 d’abril de 2015

110.- OIGA, VEA!

En el documental de los 60 y principios de los 70 las limitaciones técnicas obligaban muy a menudo a registrar el sonido aparte de la imagen. Realizadores como Llorenc Soler en los 60' en Cataluña hicieron del montaje del audio con la imagen un ejercicio que bien merecería la denominación eisensteniana de "montaje de atracciones".
En Colombia, a principios de los 70', fueron Luís Ospina y Carlos Mayolo los que trabajaron siguiendo este esquema: registro del audio, registro de la imagen en movimiento y veo que surge en la moviola. Eso es lo que hicieron por ejemplo en la película de significativo título "Oiga, vea!" de 1971. En esta secuencia vemos a unos soldados caleños bailar alegremente al son de una canción que ha sido añadida en el montaje. Evidentemente, el resultado del montaje es un nuevo significado, nacido del choque de la imagen con el sonido. 

Entrevista a Luís Ospina por Katia González en "Cuadernos del cine colombiano" número 21 y dedicado al realizador Carlos Mayolo:

KG.- "De donde surgió ese interés de Mayolo por contraponer sonido e imagen?"
LO.- "De la marihuana. Esos planos se pueden entender como ese estado de alteración de la percepción espacio-temporal que produce la marihuana. Mayolo decía que la marihuana daba la sensación de estar concentrado en la distracción".


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